La brecha de liderazgo de las mujeres debería estar en el centro de la conversación
Las mujeres constituyen la mitad de la población, pero tienen apenas una fracción del poder en la toma de decisiones. No es que les falten habilidades de liderazgo.
Un hombre lidera seis de cada siete países del mundo.
Al ritmo actual, la transformación hacia la paridad de género en los parlamentos nacionales ocurrirá dentro de 63 años, lo que quiere decir que la mayoría no viviremos para verla. De continuar como hasta ahora, tardaremos 171 años más en lograr la igualdad de derechos y oportunidades para las mujeres y niñas en todas las áreas de sus vidas.
Ese es el diagnóstico del informe Panorama de género 2026, elaborado por ONU Mujeres y el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas. Este informe es la principal fuente de datos mundiales sobre la igualdad de género y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y realiza un seguimiento del avance de los derechos de las mujeres en los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La brecha de liderazgo en materia de género no es casual, sino que es el resultado deliberado de leyes desiguales, estereotipos y reglas sesgadas que nunca se diseñaron para que las mujeres lideraran y prosperaran. Esta situación no afecta solamente a las mujeres que no se sientan en la mesa, también afecta la salud, la educación, la seguridad y el futuro económico de todas las personas que las rodean.
¿Qué queremos decir con “brecha de liderazgo” de las mujeres?
Las mujeres constituyen la mitad de la población, pero tienen, apenas una fracción del poder en la toma de decisiones que afectan la vida de todas las personas.
Las mujeres ocupan solo el 27,4 por ciento de los escaños parlamentarios en todo el mundo y el 22,4 por ciento de los cargos de los gabinetes de los países. Solo hay 31 mujeres presidentas de las cortes supremas de justicia, sobre un total de 175 en todo el mundo. Las mujeres representan el 5,8 por ciento de los cargos de Dirección Ejecutiva de las empresas que cotizan en bolsa, a pesar de que ocupan un 25,1 por ciento de los puestos en los consejos de administración. Esto significa que incluso cuando las mujeres entran en la sala, rara vez la dirigen.
Esto no atañe únicamente a las mujeres. Los datos demuestran que cuando las mujeres lideran, hay efectos positivos en toda la comunidad.
Las cuotas de género y la diversidad benefician a todas las personas
El informe Panorama de género 2026 muestra que, históricamente, en aquellos países en donde las mujeres ocupan más del 20 por ciento de los escaños, las tasas de vacunación se elevan hasta 12 puntos porcentuales y más niños sobreviven después de la primera infancia, en comparación con aquellos países en los que hay menor participación parlamentaria de mujeres.
Esto refleja lo que las mujeres en el poder suelen priorizar: las mujeres mencionaron la igualdad de género como un problema casi tres veces más a menudo que los hombres en el debate general de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2025, y ejercen más presión en la agenda de cuidados; salud y protección social, en particular en temas como la licencia por paternidad; el trabajo de cuidados no remunerado; las pensiones y los ahorros; y la protección y seguridad en el ámbito laboral.
Rwanda es un ejemplo: hoy las mujeres ocupan el 64 por ciento de los escaños, y los planes de estudios se han desarrollado de manera tal que la igualdad de género se integra en las políticas educativas y los libros de texto. El alumnado de las diversas escuelas demuestra una alta concientización acerca de la igualdad de género.
Para aumentar el número de mujeres y niñas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, el primer paso es ver quién está a cargo
En el África francófona, el alumnado de escuelas primarias dirigidas por mujeres supera en matemáticas y lectura —por un equivalente a seis meses de escolaridad— a sus pares de escuelas dirigidas por hombres. La representación en la jerarquía cambia el desempeño en el aula, el ámbito donde las oportunidades vinculadas a la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas se abren, o bien se cierran silenciosamente.
Las brechas de género en materia de educación, incluidos los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, no desaparecen más adelante, simplemente cambian de forma.
En la actualidad, mientras que el mundo del trabajo avanza hacia las innovaciones impulsadas por la inteligencia artificial, las mujeres representan solo cerca del 22 por ciento de las y los profesionales especializados en inteligencia artificial en todo el mundo. En los puestos de liderazgo en la IA, su representación cae al 14 por ciento. Las personas que desarrollan los productos de IA y la tecnología del futuro pertenecen, abrumadoramente, a un solo grupo demográfico; masculino y blanco. Esto define
a quiénes se tiene en cuenta al momento de establecer las necesidades y la seguridad de una tecnología que ya afecta cada parte de nuestras vidas. Las mujeres también tienen un 20 por ciento menos de probabilidades que los hombres de utilizar herramientas de IA generativa, según estudios mundiales con base en 140 000 personas.
Cuando se trata de inversiones en empresas y de liderazgo en general, en 2024, los equipos fundadores integrados solo por mujeres recibieron el 2,3 por ciento del capital de riesgo mundial, en comparación con el 83,6 por ciento que se destinó a los equipos conformados solo por hombres. Para las fundadoras negras y latinas en los Estados Unidos, el porcentaje del capital de riesgo asignado en 2023 fue del 0,1 por ciento.
A medida que la IA interviene cada vez más en las economías, los servicios públicos y la vida cotidiana, la igualdad de participación de las mujeres en su desarrollo, gobernanza y regulación sería un cambio radical en la mitigación de riesgos como el sesgo algorítmico y la violencia digital contra las mujeres y niñas. Significaría crear una tecnología que funcione mejor para todas las personas.
Abuso en línea impulsado por la IA:
La IA amplifica la violencia contra las mujeres y niñas. Pero podemos detenerla.
Cerrar la brecha de liderazgo puede cerrar la brecha de justicia, combatir el acoso sexual y hacer frente al sesgo de género en la esfera pública
Cuando las mujeres ocupan puestos de liderazgo, los sistemas de justicia ofrecen mejores resultados. En varias ciudades de los Estados Unidos, elegir a una alcaldesa representa un aumento del seis por ciento en la probabilidad de arrestar a personas que ejercen violencia contra las mujeres, y un salto de 13 puntosporcentuales en víctimas mujeres que denuncian delitos. A nivel mundial, las mujeres lideran negociaciones de paz exitosas y restablecen servicios básicos en entornos de crisis, por ejemplo en Colombia o la República Democrática del Congo, a pesar de que permanecen en gran medida excluidas de los procesos formales de paz.
Sin embargo, las mujeres políticas se enfrentan a un riesgo enorme solo por hacerse presentes: el 76 por ciento de las mujeres parlamentarias denuncian intimidación o violencia pública, en comparación con el 68 por ciento de los hombres. Además, la violencia a la que ellas se enfrentan tiene un claro componente de género, a menudo sexual.
¿Qué sucede cuando las mujeres dirigen la economía? Buenas noticias para el “triple resultado”
Los consejos con más mujeres tienen más probabilidades de adoptar prácticas de sostenibilidad: reducir las emisiones, el uso de energía y el desperdicio de agua. Esta es una buena noticia para el triple resultado (planeta, personas y prosperidad).
Sin embargo, los números muestran el camino que falta recorrer, y la representación en las estadísticas no equivale al poder en la sala. Los miembros del consejo tienen mucho mayor capital institucional: sus cargos previos en grandes empresas y las sólidas redes internas con sus pares los respaldan. Estas son ventajas estructurales que determinan el peso de ciertas voces en las decisiones de los consejos, independientemente de su cargo formal.
Cuando la representación y el poder en la toma de decisiones no se corresponden, surge una brecha de género vinculada al poder: en el 71,8 por ciento de las empresas que cotizan en bolsa en todo el mundo, las mujeres tienen menos poder de decisión del que sugiere su representación general. Esa brecha de género vinculada al poder se vuelve más pronunciada a medida que aumenta el tamaño de la empresa: aunque el 70 por ciento de las empresas relativamente más pequeñas muestran una brecha de género negativa en cuanto al poder, esta brecha aumenta hasta el 82,8 por ciento en las empresas más grandes, lo que sugiere que las mujeres se enfrentan a barreras aún mayores dentro de las empresas más grandes y poderosas.
¿Por qué la brecha de liderazgo de las mujeres sigue siendo tan amplia?
Una combinación de fuerzas la mantienen en su lugar.
- Costos. Participar en una campaña electoral puede costar más de cien veces el promedio nacional de ingresos per cápita en algunos países, lo que excluye a las mujeres y a cualquier persona con ingresos bajos desde antes de que se emita un voto.
- Instituciones erosionadas, en especial la arquitectura de género. La influencia de uno de cada tres organismos gubernamentales dedicados a la igualdad de género se ha visto disminuida y, en los últimos dos años, casi una cuarta parte perdió personal y presupuesto.
- Recortes de financiamiento. La ayuda a las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres cayó un 28 por ciento en tiempos recientes, y los programas de liderazgo femenino obtienen solo el 15 por ciento de toda la asistencia oficial para el desarrollo centrada en la igualdad de género.
- Leyes discriminatorias y desiguales. Algunas leyes están sesgadas desde su creación y, cuando sí hay leyes que promueven los derechos y la igualdad de las mujeres, su implementación suele ser deficiente.
A nivel mundial, las mujeres y las niñas tienen solo el 64 por ciento de los derechos jurídicos de los que gozan los hombres. Esto quiere decir que las leyes siguen tratando distinto a mujeres y hombres en todo el mundo. Estas brechas jurídicas deciden a quién se protege, a quién se le cree, quién obtiene justicia y quién disfruta de la impunidad.
¿Qué es la “arquitectura de género” y por qué es importante?
La “arquitectura de género” hace referencia a las instituciones, leyes y mecanismos o estructuras que un gobierno forma para cumplir realmente con la igualdad de género. Por ejemplo, ministerios de las mujeres, unidades de género dentro de otros departamentos u organismos nacionales de derechos humanos con un mandato para proteger los derechos de las mujeres. Se trata de la infraestructura detrás de las promesas.
En este momento, esa infraestructura está en un proceso de debilitamiento silencioso. Solo 87 países tienen una cartera ministerial totalmente dedicada a la igualdad de género, y un tercio de las instituciones en funcionamiento dedicadas a la igualdad de género informaron que han perdido poder, personal o influencia en los últimos dos años.
ONU Mujeres es el organismo de las Naciones Unidas que lidera a nivel mundial la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, y trabaja directamente con los gobiernos para construir y proteger este tipo de infraestructura institucional. Su Plan estratégico 2026-2029 hace del liderazgo y la toma de decisiones de las mujeres una de sus prioridades para convertir los compromisos en leyes, presupuestos e instituciones que se sostengan.
Seis acciones para cerrar la brecha de liderazgo
El informe Panorama de género 2026 propone soluciones reales que podrían cambiar las reglas del juego para cerrar la brecha de liderazgo de las mujeres y, de esa manera, contribuir a economías más fuertes, comunidades más seguras y familias más saludables.
- Implementar cuotas de género reales, no simbólicas. Cuando las cuotas son ambiciosas y se implementan de verdad, los resultados hablan solos. En los países con cuotas sólidas, que tienen como objetivo más del 40 por ciento de representación de mujeres en la política, su representación es 16 puntos porcentuales mayor en los parlamentos y 17 puntos mayor en los gobiernos locales, en comparación con los países sin cuotas.
- Reducir los costos de participación en campañas electorales. Reformar el financiamiento de las campañas políticas para que la clase y el género no decidan quién compite.
- Fortalecer las instituciones nacionales de igualdad de género y sus estructuras mediante mandatos sólidos, personal adecuado y recursos definidos y constantes.
- Cerrar la brecha en materia de derechos con implementación real, no solo con leyes en papel.
- Otorgar financiamiento directo a las organizaciones de mujeres. Son las más cercanas al territorio y las que más carecen de recursos.
- Cambiar las normas y los estereotipos de género mediante la transformación de los discursos sobre las mujeres en la esfera pública. Crear coaliciones y ofrecer oportunidades, recursos y servicios para promover el liderazgo de las mujeres.
El resultado final: los datos ya han demostrado que, cuando las mujeres lideran, toda la sociedad se beneficia a nivel económico, político y social. Cerrar la brecha de liderazgo significa dar a más mujeres la oportunidad de liderar, incidir en las decisiones e impulsar el progreso de todas las personas.
Panorama de género 2026
Explore los hallazgos clave sobre la igualdad de género en todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con datos y elementos visuales sobre las cuestiones más apremiantes que afectan a mujeres y niñas en todo el mundo.